Pàgines

diumenge, 8 de març de 2015

DESCUBRIENDO NUEVAS SENSACIONES

Pasa el tiempo y el listón de las tareas, de las sesiones, de nuestra relación va subiendo. Llega la hora de descubrir otras sensaciones y de preparar otras partes del cuerpo, que te pertenece, para que puedas utilizarlas y poder disfrutar con elles, cuando y donde quieras.

Aunque no lo parezca hay muchas zonas dónde azotar, y cada cual reacciona diferente. Las zonas más trabajadas, han sido tetas y culo. Dos zonas que con el tiempo han ido adquiriendo resistencia, zonas donde cada vez necesitan más intensidad. Zonas en las que nos gusta azotar para darles el color que tanto nos gusta Amo,…

EL ROJO

Este color se lo hemos dado a dos zonas muy concretas, llegar hasta este punto no ha sido fácil, pero con paciencia e insistencia se puede logar todo lo que una persona se propone. Así que poco a poco, hemos ido dando color a

 tetas
 culo
Y por supuesto al coño. Ahora ha llegado al momento de empezar a dar color a otra zona. Y la zona elegida, ha sido la espalda. La adaptación y el proceso de trabajo están siguiendo su curso. El trabajo en esta zona, de momento, ha sido realizado en dos periodos distintos. Ha sido un proceso donde el número de azotes y la intensidad ha idos subiendo poco a poco.

En la primera ocasión las sensaciones eran muy intensas, y porque no decirlo, muy dolorosa. En esta primera ocasión, a lo largo de dos semanas, con un día de descanso, entra tarea y tarea, empezó con diez azotes a cada lado de la espada, y cada día subíamos uno a cada lado. Llore. Respire hondo. Busque las fuerzas en mi interior, para superar el reto. La intensidad no era muy fuerte, pero en cada azote intentaba subir la intensidad. Tenía una mezcla de pensamientos. ¿Cuál era el objetivo? ¿Dar color? ¿Transformar el dolor en placer? O ¿Ser capaz de resistir los azotes en esta nueva zona? Y aunque por mi mente se cruzaban todas estas preguntas, solo había una respuesta. Todo. Teníamos que lograrlo todo. Dar color, transformar el dolor en placer y acostumbrar la zona a los azotes. En esta primera sesión, no era muy capaz de transformar el dolor en placer, ya que estaba centrada en resistir y dar color. Superarme día a día, y lo logre. Paso el tiempo. Sabía que aquello no había quedado allí, que tarde o temprano volveríamos a trabajar la zona. Y ese día llego. En esta segunda ocasión, ya sabía a lo que me exponía. Ya conocía las reacciones del cuerpo. Y en esta segunda ocasión, mis objetivos eran:
  1. Transformar el dolor en placer
  2. Dar color a la zona

A lo largo de una semana lo trabajamos intensamente y con un día de descanso entre sesión y sesión. Fueron un total de cuatro sesiones. Empezando a once azotes, veintidós en total, y cada día que tocara tarea aumentar un azote. En total 28 azotes, intensos, dolorosos, dando color y transformando cada azote en pequeñas de placer que iba en aumente a media que la cola de gato chocaba intensamente en mi piel, en la nueva a zona a trabajar. Lágrimas. Dolor. Placer. Color. Día tras día, más intensidad, más resistencia. Más entrega de placer a mi Amo.


 
    
Una nueva zona descubierta. Una nueva zona que me permite dar placer a mi Amo, una nueva zona para que la pueda usar a su antojo, cuando y donde quiera. Para su disfrute y su goce.

Sé que aún queda para trabajar, para ser capaz de resistir más azotes, pero todo a su debido tiempo, lo lograremos juntos, para que podamos seguir disfrutando juntos de nuestros logros y nuestros avances. Para seguir sintiendo dolor y placer. Para poder seguir disfrutando de tu sonrisa cuando me miras y observas con orgullo y felicidad. Así que una vez más. Muchas gracias Amo por abrirme nuevos horizontes y nuevas puertas. A tu lado, quiero seguir abriendo puertas y descubrir donde nos llevan. 
Simplemente, muchissimas gracias, tu sumisa socteva.