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diumenge, 6 de setembre de 2015

¡QUE EMPIECE LA FUNCIÓN!

16-08-15
Puede que os preguntéis: ¿Y ese título?
Solo tenéis que pararos a responder otra pregunta: ¿Cómo empieza una función?
Exactamente, abriéndose las cortinas, el telón y los actores y/o actrices entregándose a su público. No, no penséis tan mal, no he ofrecido un espectáculo subida a un escenario y con público sentado mirándome. Pero sí que se han abierto unas cortinas y hemos entregado el placer y un pequeño pero gran espectáculo a posibles espectadores. No hay preparación, no hay tiempo a pensar, solo a actuar bajo las órdenes de las manos de mi Amo. Entregándole a él y al mundo entero mi placer y porque no decirlo, mi cuerpo. De pie frente la ventana, frente a mi Amo, solo un cristal nos separaba de la calle. Detrás del cristal… ¡yo! Completamente desnuda y bailando al ritmo de las manos de mí Amo. Dos manos, aunque parecían más, acariciándome por todos los rincones del cuerpo que pertenecen a mi Amo. Dos manos jugando con el clítoris intensamente. Penetrándome y buscando el orgasmo escondido. Dos manos acariciando y torturando las tetas, los pezones. Un cuerpo bailando a su ritmo, moviéndose, en mi visión interna, de forma sensual y a la vez acariciando y tocando a mi Amo. “¡QUIETA! ¡EN POSICIÓN!” Vaya tortura no poder tocar. Sintiendo, dejándome llevar. Ojos cerrados. Cambio de posición. Cabeza gacha y culo en pompa. Dos dedos colándose por detrás profundamente “LEVANTA LA CABEZA” no, por favor. “LEVANTA” No me queda otro remedio. Levanto la cabeza y abro un breve momento los ojos. Los vuelvo a cerrar. Dos dedos rompiéndome el culo, una mano acariciándome. En mi interior, una bomba de relojería. Mezcla de sensaciones. No pienso, solo actuó y no podéis imaginar cómo estoy disfrutando del momento, de la entrega.  Piel de gallina, ojos cerrados. Siento que me voy y.. ¡Amo! ¿Puedo?

Claro que sí perrita. De lo más profundo de mi interior empiezo a explotar, a entregar a mi Amo y a quién mire, todo mi placer. El cuerpo tiembla. Ojos cerrados. Gracias Amo, muchísimas gracias. Noto cómo se cierra la cortina, cómo nos desplazamos. Abro los ojos. Ha sido intenso y muy vivido. Me he entregado y he disfrutado ¿Te ha gustado Amo? Claro que sí, putita. Siempre se lo pregunto. Pero no haría falta, puedo sentir y escuchar si goza o no. Si disfruta o no. Si está contento o no. Toca abrir los ojos y volver a la realidad. Ya está. Respiración más pausada, felicidad interior, orgullo y satisfacción pero… ojos que no ven corazón que no siente.
Exactamente, no cierro solo los ojos para sentir y escuchar a mi Amo, sino que los cierro para no ver. Para poder de esta manera no pensar y simplemente dejarme llevar. Entregándome sin dudas ni miedos. 

MOMENTOS INTIMOS

15-08-15
Los encuentros con mi Amo no son muy frecuentes y por eso puede que penséis: cuando os encontráis lo dais todo. Y si, así es. Nos entregamos el uno al otro. Hay entrega, haz azotes, hay sesiones de doma pero también hay momentos íntimos. Aquellos momentos que son dulces, tiernos, suaves y de mucha pasión. De hecho, esta última, la pasión, siempre esta, sea el momento que sea. En los momentos íntimos no hay una fusta por en medio, no hay dolor, solo hay placer y entrega.
En este nuevo encuentro, la segunda ocasión en los meses de verano en el que hemos estado juntos, hubo dos momentos íntimos. Dos momentos únicos y especiales, dos momentos tiernos. Y yo, ahora que estoy escribiendo este post, me pregunto: ¿Es que a caso en una relación D/s no pueden haber este tipo de momentos o sesiones? Pues yo creo que sí, y puedo afirmar, que yo los tengo. Y me gusta tenerlos. Me gusta llegar al placer a través del dolor, me gusta entregarme a mi Amo en cuerpo y alma y seguir sus directrices. Con el dolor, con sus órdenes mi cuerpo, el que le pertenece a mi Amo, reacciona, se activa y a través de las sesiones y tareas entrego a mi Amo todo mi placer. Y durante los momentos íntimos también se lo entrego, pero llego a él a través de otras sensaciones: caricias suaves, voces susurradas,… son momentos de fantasear, de dejar volar la mente y llevarla más allá de la realidad. ¿Fantasear? Si, fantaseamos en sesiones bdsm que a día de hoy no se han dado: estar en una mazmorra, tener público,… Estos momentos íntimos también son momentos en que el cuerpo es dominado por unas manos tiernas, si las misma manos que ayer me azotaron. Son momentos en que el cuerpo es dominado por unos besos tiernos procedentes de una boca que antes de ayer mordió los pezones. Son momentos que el cuerpo es dominado por el Amo dulce que forma parte del Amo severo que me usa con fuerza, que me azota intensamente en otras ocasiones. Son momentos donde se respiran otras sensaciones, donde otros sentimientos florecen y salen a la luz sin control ni censura. Momentos únicos dónde los dos jugamos a querernos.
Sí, los dos necesitamos el dolor para nuestro placer, pero también necesitamos ternura de vez en cuando. Momentos de mimos, de besos, de caricias. Pero sin dejar de lado el control de la situación. Mi Amo manda, controla y yo obedezco. Pero estos momentos íntimos, cuando aparecen me vuelven loca.  
Algunas veces, durante estos momentos, o en los otros momentos, mi Amo me susurra al oído “guarradas”. No sabéis como me activan esos susurros. Sí, me gusta escuchar lo que me haría y me gusta decirle lo que me imagino yo. Mi fantasía personal y a la vez nuestra fantasía conjunta. Encontrarla e imaginar: que haría, dónde lo haría (un potro,…), imaginar que hay otra gente mirándonos, o participando. ¿Quién ha dicho que estos momentos íntimos no pueden ser intensos?
Descubrir que las “guarradas” me activan se dio en uno de esos momentos. Nunca imagine que mi cuerpo se pudiera activar con ellas y mucho menos que pudieran salir de mi boca, sin censura, sin control, diciendo lo que me pasaba por la cabeza y lo que aquel momento imaginaba o sentía. Es aquí donde floreció otra parte de mí que era desconocida para ambos. Cualquier ocasión es buena para conocer un poco mejor a la persona que forma parte de tu vida.

Bajo los susurros de mi Amo, bajo sus suaves caricias hay un cuerpo que va activándose, un cuerpo que se va humedeciendo, unos pezones que se van endureciendo, un cuerpo que disfruta de la suavidad igual que de la dureza. Sí, me gusta ser dominada por mi Amo, pero también me gusta disfrutar de mi compañero. Todo es posible, todo se puede compensar con las necesidades de cada momento. Hay momentos para todo. No están escritos ni pactados. Llegan cuando llegan y se deben disfrutar en cada momento. Así que seguiré entregándome en los momentos de tortura, en los momentos íntimos y en los momentos en que mi Amo lo desee. Pero al igual que hay sesiones duras e intensas y hay castigos, también están nuestros momentos íntimos, dónde la entrega, el control y las practicas BDSM no desaparecen. Cada encuentro es único, es especial y lo que el tiempo me ha enseñado es que no puedes ir con una idea hecha, porque cada ocasión es diferente. Así que día a día, encuentro tras encuentro nos vamos descubriendo y nunca son iguales. Eso es lo divertido. No se puede planear, no se puede esperar, solo hay que dejarse llevar.