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dimarts, 21 d’abril de 2015

Conociendo el balcón II

Hoy de nuevo ha habido sesión al balcón. En esta segunda ocasión fue distinta. Volvimos a utilizar las bolas chinas, hacía tiempo que no las utilizábamos. Volver a notarlas en mi interior no ha sido fácil. Al principio es una sensación un poco desagradable, pero poco a poco, el coño se va adaptando a ellas. Una vez las bolas estaban dentro y bien colocadas, salimos al balcón. Otra pequeña sesión de humillación. Pero en esta ocasión, me sentí más cómoda, más tranquila. Tú mandabas. Tú controlabas la situación. Tenía el control, no solo de la situación sino también de las bolas. El mando estaba a tus manos.

La sesión empezó en el sillón, tumbada y relajada, cuando dijiste: “vamos al balcón, ponte la bata y vamos.” En un primer momento se cruzaron algunas pequeñas reflexiones en mi mente: ¿otra vez? ¿Por qué? Pues sí, otra vez. Y porque sí, porque lo dice él, y no hay más a hablar. Así que me quite el jersey, me ate ben la bata y hemos salido. Me costó un poco relajarme y empezar a disfrutar. Pero mediante conversación y distracción me fui relajando y empecé a disfrutar del momento. No fu fácil, notar algo que tiembla en tu interior, notar como unas ligeras cosquillas van subiendo, todo se iba tensando y cuando parecía que el orgasmo iba a subir y a explotar… ¡stop! Parabas el maldito trasto, pido perdón por la expresión. ¡Joder!, no lo hagas, pensaba.

 Movimientos para profundizar y que la vibración llegase a la zona sensible de la zona, el clítoris. Buscando la puerta para que saliera el orgasmo. “¡No bailes! ¡Ponte recta!”
Paro en seco. Miro a los ojos a mi Amo, no estoy bailando Amo, estoy buscando el roce y más profundidad. Intento explicarte. Pero no me dejas. “Concéntrate, porque tienes 25 segundos para explotar” Vaya dificultad, contar, centrarme en la vibración, mírate y explotar. Pero lo consigo.
En esta ocasión sí que tuvimos una espectadora, ella solo no ve charlar, pero mi nerviosismo aumenta. Necesitaba más intensidad, necesitaba tu roce, el orgasmo no llega. Estaba a punto de llegar a 15 y no explotaba. Cierro los ojos y pongo en juego mi mente. Imagino. Siento. Y poco a poco voy notando como el orgasmo va subiendo y subiendo hasta que…!Boom! llegó el primero. Pequeño pero intenso. En este momento te mire con la esperanza de entrar, pero me haces saber que aún no estamos. Otra vez y en esta ocasión es un poco más rápido llegar al orgasmo. Apreté bien el coño y noté mucho más la vibración, esta va subiendo hasta que vuelvo a explotar. Objetivo conseguido.
En esta ocasión disfrute muchísimo más, nos reímos juntos, me torturaste, pero los dos gozamos del momento. Ya empiezo a controlar la situación y me gusta. Porque sí yo estoy relajada y feliz, los dos, pero sobre todo tú, podemos disfrutar y gozar. Una nueva experiencia, una nueva situación cada vez más controlada. Hasta me sorprendí yo misma pidiéndote una foto, que aún sigue pendiente. Ya que con una foto es la manera de tomar más conciencia de mi logro. Así que una vez más…muchas gracias Amo. 

dimarts, 14 d’abril de 2015

CONOCIENDO EL BALCÓN

Este relato fue escrito uno de los días junto a mi Amo.

Sentada en el parque, bajo la sombra observo a un lado y a otro intentando ordenar las ideas. Pasan muchas cosas por mi mente y no sé cómo ordenarlas. Solo llevo un día junto a ti y ya han pasado muchas cosas. Hoy hay mucho para contar de todo lo vivido. La sesión nocturna, el despertar y el balcón. Todas ellas muy intensad y todas ella importantes, pero ahora mismo me siento bloqueada. No sé cómo me siento. ¿Con ganas de gritar? ¿Llorar? ¿Sonreír? No lo sé. Lo que sí sé es que soy yo misma la que se bloquea. Que ve fantasmas dónde no hay y que todo eso me lleva a un solo miedo. Mi mayor miedo, no te enfades Amo, es que te canses de estas niñerías. Ya lo sé, nunca me has dicho nada al respeto, sé que no hay prisa y también sé que hemos logrado muchas cosas. Pero estos bloqueos pueden provocar un sotp en el avance, y eso, no lo queremos. Soy muy consciente de lo que provoca estos bloqueos y es la falta de control. Al igual que sé que tú nunca me expondrías al peligro, que no me harías hacer nada que no tengas controlado y confío en ti. Muchísimo. Nunca harías nada que me perjudicara y tengo que empezar a no querer controlar lo todo, porque no puedo. Y lo hago, me dejo llevar, me pongo en tus manos al 100%, tranquila dentro de las cuatro paredes que me dan seguridad.

Estoy intentando reflexionar en lo que me dijiste: “¿Qué diferencia hay entre el balcón y la librería? Y creo que la respuesta es el control. En la librería, en un restaurante, con gente a mi alrededor, son dos situaciones que yo domino y controlo. Sé lo que tengo que hacer y solo es cuestión de dar con el momento adecuado. Y yo controlo ese momento.

Hoy en el balcón me has cogido por sorpresa. No me lo esperaba y cuando has dado la orden, en un principio se han activado todas las alarmas, ha empezado la sesión de control y acto seguido he realizado la tarea. Exponiéndome, sabiendo que me mirabas. Estaba inquieta pero me sentía bien. Hasta aquí no ha habido ningún problema. El problema ha llegado cuando me has ordenado…”dedos dentro en coño y culo. Y te quiero oír”.  Aquí es donde he perdido el control de la situación. Dónde quedaba más expuesta, tenía que abrir el albornoz y colocarme en posición.
¿Cómo ha sido el momento?
Buena pregunta. ¿Cómo ha sido el momento? Intenso. Incómodo. Fuera de control. Miedo. Auto superación.
Intenso por toda la experiencia vivida. Expuesta frente a unos posibles espectadores. Observación rápida de la panorámica. Finalmente dejándome llevar por el momento. Un situación de intensidad en aumento, de menos a más hasta que explotar.
Incómodo por no controlar el momento, la situación. Semidesnuda, no se veía nada de mi cuerpo. Pero me sentía incomoda y fuera de lugar, poco a poco, esta incomodidad fue desapareciendo para dar lugar a la comodidad, goce y disfrute.
Fuera de control por ser una tarea nueva, una experiencia nueva. Estaba fuera de mi alcance, no conocía el terreno y esa falta de control da lugar a las dudas, al no verme capaz de realizar la demanda. Y eso llevaba al miedo a ser vista por ojos externos, por ojos inexpertos y ojos que desconocen lo que vivimos mi Amo y yo. Pero cuando la falta de control y el miedo fueron controlados y cogidos por los cuernos llegó la auto superación. Por ser capaz de realizar la tarea con éxito. Feliz y orgullosa por ser capaz de dejar a un lado mí dudas, por no aceptar la posibilidad de no hacer la labor, pero sobre todo por no haberme rendido en ningún momento.
Aún así, no estoy muy orgullosa de mi misma, creo que lo puedo hacer mucho mejor. Pero estoy orgullosa de mí, porque cuando me has dado la oportunidad de dejarlo no me he rendido. Te he mirado a los ojos, me he relajada y lo he hecho y disfrutado. Dos dedos por delante y dos dedos por detrás. Unos orgasmos intensos y muy sentidos. Unos orgasmos de los que nos gustan. Creo que lo puedo hacer mejor. Pero para ser la primera vez, estoy feliz y contenta.

diumenge, 12 d’abril de 2015

EL REENCUENTRO

Ahora hace dos años que mi Amo y yo empezamos nuestra relación. En estos dos años han pasado muchas cosas. Ha habido muchos encuentros, muchas tareas y muchas sesiones. En este tiempo he evolucionado mucho, a mi ritmo y siempre respetado por mi Amo. Siguiendo sus instrucciones, sus órdenes. Subiendo poco a poco el listón, logrando nuevos éxitos y descubriendo nuevas sensaciones. Y creo que la mejor forma de darle las gracias a mi Amo por estos dos años es con esta foto.
feliz aniversario Amo
celebrar estos dos años y porque una vez más teníamos la oportunidad, estuvimos una semana juntos. Una semana donde compartimos grandes momentos, donde hubo sesiones, charlas y nuevas experiencias.

EL REENCUENTRO

Pasaron casi dos meses desde la última vez que estuvimos juntos. Dos meses que al principio, parecía mucho tiempo, que no iban a pasar, y sin darnos cuenta…los días han volado y ya hemos vuelto a estar juntos. Después de un largo viaje, nos hemos reencontrado, que gusto bajar del autobús, caminar hacia a ti y sentir tus labios en mi mejilla. Sí, volvía a estar a tu lado y parecía increíble. Pero era verdad, estábamos juntos de nuevo e íbamos a aprovechar al máximo nuestro reencuentro.
Llegue cansada y seguro que no fui la mejor compañía. Cuando entro en casa ya no me siento una extraña y ya sé lo que tengo que hacer, sin dudas me dirijo a la habitación y lo hago. Poco a poco, me despojo de mi ropa, me pongo la bata y sin abrocharla voy a buscarte. Nada más es necesario para estar en casa. Completamente libre para ti. No os negare que los primeros minutos estaba un poco cohibida ¿Por qué? No tengo una respuesta clara. Y por muchas vueltas que le dé, creo que no la encontraré. Así que respiro profundamente y me dejo llevar.
Mientras me instalo, entras en la habitación, mi corazón se acelera, me pongo nerviosa, sé que puede pasar algo o no. Y no me equivocaba. “Muéstrame este coño” titubeo un poco, pero termino de quitarme los pantalones y lo hago. Bien abierta, bien expuesta, voy observando cómo se va descapuchando el clítoris y como te saluda. Nadie dice nada, no hace falta, tu mirada lo dice todo. Y yo voy situándome, voy tomando más conciencia de dónde estoy. Y tengo que confesar, que me ayuda tener la mañana siguiente para mí. Me va bien para poder familiarizarme, para interiorizar el momento y poder tomar más conciencia, a mi ritmo, de que vuelvo a estar físicamente a tu lado y en tus manos.
Después de cenar me ordenas que me ordeñe las tetas, con un poco de vergüenza, no lo negare, empiezo a ordeñarlas y a torturar los pezones. Que gusto, que alivio. Notaba como una parte del cansancio iba desapareciendo y como el cuerpo iba interiorizando el momento. Con el ordeño, el cuerpo no se activa en placer. No transforma el dolor en placer. Transforma el dolor en liberación de tensiones. Lo relaja y lo estimula. Una pequeña sesión de bienvenida, donde yo miraba al infinito, centrada. Y tú,  Amo, me mirabas y observabas atentamente. Tu voz, dando pequeñas órdenes que provocaban que volviera a mí, al salón, a mi sofá.

Va pasando el rato y nos vamos a la cama. Me quedo frita al instante. Cosas que pasan, pero al cabo de un rato me despierto o me despiertas, no estoy del todo seguro. Solo sé que empiezo a masajearte, a mimarte y a darte cuidados. Al cabo de un rato se giran las tornas. Abro las piernas y mimas un ratito el clítoris. Lo presionas, lo tocas y este empieza a activarse. “Así me gusta, húmeda para mí”. Es tu voz, tus manos, eres tú la que me activa.
Pequeños azotes en las tetas y en una zona casi nueva, pequeños azotes en las ingles, los primeros no son muy fuertes, pero lo siento, lo noto. La ingle no está muy acostumbrada a ellos y aunque no son muy fuertes, duelen. Me pongo tensa. No sé qué harás, no sé si subirás la intensidad e involuntariamente hago la acción de cerrar las piernas. “No cierres, bien abierta, esta es tu posición”. Vuelvo abrir e intento avanzarme a lo que sucederá, pero es casi imposible. No sé si azotaras a la ingle o al coño. No sé si acariciaras con presión para que el clítoris vaya saliendo. Así que, aunque el cuerpo empieza a temblar, involuntariamente, de placer y tensión cierro los ojos y me dejo llevar. Siento tu mano… ¡zas! Otro pequeño azote en la ingle. Dejo salir un pequeño grito. Siento tu mano mimando el coño, me dejo llevar y…me duermo.
Pasado un tiempo, seguramente mucho, me despierto de golpe y pienso ¡Mierda! Me he dormido. Susurro un lo siento Amo. Y vuelvo a cerrar los ojos con la sensación de haber metido la pata. ¿Lo he hecho? No lo sabré hasta que llegue la mañana. Pero espero que no. Y por suerte la mía, no la metí.
Ya era una realidad, de nuevo estaba junto a ti Amo. En vivo y en directo y dispuesta a entregarme a ti en cuerpo y alma.
Ahora llega el momento de empezar a contar todas las cosas y sesiones vividas. Poco a poco las iré publicando para poder compartirlas con vosotros. Y poder agradecerle a mi Amo todos los días compartidos y vividos juntos. Muchísimas gracias por todo.