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dijous, 27 de novembre de 2014

NUEVAS EXPERIENCIAS 2

IMAGINANDO

Fue un largo trayecto de vuelta. La intensión era descansar un poco. Un descanso merecido después de la mañana tan intensa que vivimos en medio de la naturaleza.  Pero el descanso se convirtió en una larga conversación sobre un relato que tengo pendiente aún de escribir. ¿Por qué? Pues porque me siento bloqueada.
Llegamos al hotel, y automáticamente me despojo de mi ropa. No hace falta que me digas nada, sé cuál es mi estado natural en cuanto estamos solos. Simplemente desnuda, siempre disponible para ti Amo. Echados en la cama empezamos hablar y me ordenaste que te contara lo que ya había escrito. Mientras hablo, tú, me acariciabas, me torturabas y jugabas con las tetas que te pertenecen y tengo el lujo de pasear de un lugar a otro. La tensión iba subiendo y cada vez me costaba más hablar. Pero había un pacto no hablado y no escrito.
Si yo me callaba, tus manos dejaban de usar las tetas. Así que intentaba seguir el hilo de la conversación, sentir y vivir tus caricias y no dejar de hablar. El ambiente se fue caldeando, deseaba mucho más y fuimos llegando al punto estancado del relato. Así que mientras usas lo que te pertenece, me pides que imagine, pero no me sale nada. Y con voz juguetona te pregunto: “¿ Amo me ayudas a imaginar?” Aceptas encantado y  me ayudas a imaginar. Poco a poco la imaginación la ponemos en práctica. Tú eres el botones del hotel que entra a usarme. Fue una sesión intensa, donde la protagonista, fue la penetración anal.

Aunque esta zona ha sido trabajada durante todo el tiempo que hemos estado separados, sigue un poco sensible. Me usaste como una buena puta se merece. La primera penetración fue dolorosa, muy dolorosa. De repente me invadió un enorme dolor y yo me tensaba. Con ella el dolor crecía y empezaba a bloquearme. Pero como el Amo que me conoces, empezaste a acariciarme, a relajarme con dulces palabras y a calmarme. De esta forma poco a poco, la tensión fue desapareciendo, me fui relajando y fui capaz de convertir parte de ese dolor en placer, dando lugar así al primer orgasmo de la tarde. Pero nuestra fantasía no había terminado, y yo no te había dado todo mi placer. Ya más relajada volviste al ataque. Esta vez con un poco más de fuerza, con más profundidad. Me estaba volviendo loca, al sentirte tan dentro de mí sin dolor incensario, solo aquel que nos hace disfrutar, que hace que salga la puta que hay en mí y desee más. En esta ocasión, el placer iba ganando territorio al dolor. Explote. Con mucha más intensidad. Una intensidad que te deja con la respiración agitada, sin casi fuerzas, que aunque deseas descansar para reponer fuerzas y poder seguir si tu Amo lo desea, a la vez no quieres parar por miedo a que él decida que ya ha tenido suficiente. Se me cerraban los ojos, pero tus manos me indicaban que aun no habíamos terminado.

Esta tercera vez, el dolor insufrible del principio ya era un mero recuerdo, ya no estaba, ya no lo sentía. Ya no era aquel dolor, al cual casi hizo que dijera por primera vez, un par de corazón. En esta ocasión el dolor no era causado por la penetración, era causado controladamente por tus manos, provocando la mezcla de dolor y placer que provocan mis movimientos difíciles de auto controlar, gozando y relajada buscaba más profundidad. Hasta que volví a explotar, dejando salir el placer de mi interior junto con lágrimas a chorros. Descargando de esta manera, no todo el placer, sino también toda la tensión vivida durante la sesión. Llegando al punto chof, que digo yo. Aquel momento en que lo has entregado todo y necesitas el abrazo fuerte de tu Amo que te ayude a relajarte y a volver en ti. Momento acompañado por tus palabras que tanto me gustan escuchar. “Así perrita, sácalo todo. Me gustan tus lágrimas. Vacíate del todo.” Poco a poco voy relajándome, recuperando la respiración e interiorizando todo lo vivido.
Una sesión no buscada ni provocada. Simplemente dándose la ocasión. Una sesión con un principio intenso y un final mimoso. Con el recuerdo del fuerte dolor inicial que se fue convirtiendo y desapareciendo al final. Y ahora, pasado unos días, tengo la sensación de que mi mente quedo nublada por ese dolor, y me siento incapaz de recordar si hubo algo más. ¿Azotes? ¿Penetración vaginal? Sea lo que sea, sé que no está bien que tenga esta parte en blanco, lo que sí sé es que me entregue y me deje llevar como siempre. Pensando en ti en todo momento, y en tu satisfacción. Y sobre todo, saber que estas orgulloso de mi. Ya que este es mi objetivo. Y cuando no es así siento que te he fallado y busco la manera para que esto no vuelva a suceder.

Así, que en ese momento solo puede decirte, una vez más…gracias Amo, muchísimas gracias por darme el premio a entregarme a ti con todas mis fuerzas y desde lo más profundo de mi ser.

continuara. 

NUEVAS EXPERIENCIAS 1

Llevo algunos días, por no decir meses, sin dar señales de vida. No, no ha pasado nada. No ha cambiado nada, simplemente el verano termino, volví a la vida laboral y se termino el tiempo libre para dedicarme al blog. Pero ya estoy aquí y con noticias relativamente frescas.
Hace un tiempo puede volver a compartir unos días con mi Amo. Uno al lado del otro, viéndolo, sintiéndolo, entregándome a él para su gusto y placer. Al principio parecía un sueño, después de tanto tiempo,  separados el uno del otro. Pero ese sueño al final se hizo realidad. Así que durante una semana vivimos los días más intensos de nuestras vidas. Entre excursión y excursión hubo distintas sesiones, unas más intensas, siempre según mi punto de vista, que otras. Así que voy a intentar explicar aquellas que fueron más significativas, aunque todas lo fueron. Desde la sesión de bienvenida a la de despedida.

RODEADOS DE NATURALEZA

Nos levantamos temprano y nos dirigimos a la visita de un lago. Tan punto pusimos los pies en el suelo bajando del coche, sentí la voz profunda de mi Amo detrás de mí, aquella voz que me activa y me avisa que estamos en sesión, dónde debe salir la sumisa que llevo dentro y esconder mi lado rebelde. Hoy te azotare en medio del bosque, agarrada a un árbol.” Sentir la frase me puso en alerta. Durante la excursión de ida, estuve pendiente de ti en todo momento, esperando que llegara el momento, pero las horas iban transcurriendo y la palabra clave no llegaba. La tensión iba subiendo, no podía dejar de pensar: ¿Cuándo sucederá? ¿Sera ahora que nos hemos parado? Pero no. Así que poco a poco me fui olvidando y relajando, empezaba a disfrutar del paisaje hasta empecé a pensar que te habías olvidado.
Empezamos el camino de vuelta y no ha sucedido nada, nos cruzamos a dos excursionistas más, verlos me pone nerviosa y me vuelve a pasar por la cabeza la información que me has dado. ¿Lo hará ahora? No, por favor, los excursionistas pueden dar la vuelta y vernos u oírnos. No, no lo hará. Me dijo para convencerme que se ha olvidado del todo. Por un lado siento alivio, por otro me siento un poco decepcionada. Mezcla de sensaciones. Un poco de frustración y un poco de enfado. ¿Por qué diablos me ha dicho esto, si no pensaba hacerlo? Solo puedo encontrar una respuesta. Quería tenerme en tensión y pendiente de él.
De repente, cuando sigo un poco frustrada por desear sentir tus manos encima del cuerpo que te pertenece y como si me hubieras leído la mente, llega la frase: “En posición. Bájate los pantalones, agárrate a este árbol, voy a azotarte.” Se me dibuja una sonrisa de felicidad, una sonrisa picara, y se me escapa un suspiro de alivio. ¿Lo habrá escuchado? No lo sé y no importa. Sin dudarlo me dirijo al árbol, me bajo los pantalones y me pongo en posición. ¿Con que me azotara? Se me pasa por la cabeza que puede que coja una rama de árbol, siento un poco de miedo, es una sensación desconocida. Después pienso que lo hará con las manos, o puede que con el cinturón. Estoy concentrada en estos pensamientos y no estoy atenta con sus movimientos. Anhelo sus manos, anhelo su cinturón, lo anhelo todo de él. Han entrado en acción los nervios, la falta de control, la posibilidad que aparezca alguien. Pero aparto todas estas pequeñas dudas y me concentro en mi labor.
Con los pantalones bajados, siento como el aire fresco va enfriando mucho más la zona, de repente escucho como te desabrochas el cinturón y todas mis incógnitas desparecen. Estoy tranquila, los azotes con el cinturón los controlo cada vez mejor. Pero no contaba con el frio. Oh dios, fueron seis azotes, pero fueron los seis azotes más dolorosos, procesados y vividos en todo este tiempo, sin tener en cuenta los primeros. No lo puede evitar, y las lágrimas empezaron a salir. Dolor, placer. Quiero que pare pero a la vez que siga. Siento la zona caliente, y seguro que esta con el color que tanto nos gusta. Los azotes han parado, necesito mi tiempo para cubrirme. El aire frío relaja un poco la zona y sé que el roce directo de los pantalones me recordara lo vivido y a la vez será doloroso también. Así que, aunque tengo ganas de vestirme para sentirme tranquila a si viene alguien, alargo un poco el momento para retrasar el momento de sentir el pantalón directamente sobre el culo.
Sin tiempo a reaccionar mucho, deseando unas manos frías y suaves masajeando la zona, llega una nueva orden “bájate los pantalones y dame un orgasmo con doble penetración” Empiezo a llevar a cabo la orden, estoy tensa y no me dejo ir. Mi Amo lo nota y me hace repetir la tarea, hasta que logra que me centre con mi obligación. Así que me dejo ir y le entrego a mi Amo un doble orgasmo de cine.
Ha sido una nueva experiencia, en medio del bosque. Por mi cabeza pasan varios pensamientos. Buenos y menos buenos. Necesito mi tiempo para procesarlo y espero que no vengan las preguntas de rigor. Me gusta que se interese para saber cómo lo he vivido, pero a veces necesito que pase un tiempo y porque a veces, tengo un poco de miedo de decir algo que no toque o no te guste. Sé que es importante la comunicación, pero a veces no sé si hablo más de lo debido. Pero la pregunta no tarda en llegar. No sé cómo empezar, me siento vergonzosa. “Venga, va. Dime. ¿Cómo lo has vivido?” Empiezo a hablar, poco a poco voy relajándome y voy sincerándome con seguridad, lloro un poco y veo que todo está bien. Que estas orgulloso de mí. Que no te he decepcionado. En definitiva fue una sesión intensa, distinta llena de tensiones, relajaciones, buen ambiente y espectadores de lujo. Tu, Amo, y todos los arboles y pájaros de nuestro alrededor. Así que gracias por este momento.
Ya estoy deseando que llegue otra oportunidad como esa para seguir experimentando e interiorizado esa nueva experiencia.