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dissabte, 22 de febrer de 2014

EL REENCUENTRO CON LA CERA

A mis inicios en este mundo tuve mi primer contacto con la cera y fueron experiencias muy buenas.
Esta semana, después de mucho tiempo sin saber de ella, ha vuelto a aparecer en mi vida. He vuelto a revivir todas aquellas sensaciones que había vivido en su momento y mi mente había olvidado. Y digo mi mente, porque mi cuerpo las recordaba todas, y muy bien.

Mi primer segundo contacto, fue empezando a cubrir el sexo. La sesión concisita primero en cubrir los labios mayores, luego los menores y finalmente, el clítoris.

La primera gota, es la que más miedo me daba, pero en cuanto mantuvo contacto con el sexo todo el cuerpo se estremeció y empezó a buscar aquella vela que sin prisa iba dejando una gota tras otra encima de mí. Cada pequeña gota era una fuente de dolor pero que rápidamente se convertía en placer. Era algo incontrolable, los movimientos del cuerpo en busca de aquella fuente de placer, mi mente deseando que las gotas cayeran más rápido pero a la vez sin prisa. Porque aunque el placer aumentaba, a medida que la zona a cubrir se acercaba al clítoris el dolor era mucho más fuerte que el placer. Llegados a este punto era una mezcla de sensaciones. Por un lado el placer que iba creciendo pero por otro los pensamientos de parar, de no poder resistir más aquella pequeña pero placentera tortura. Así que, con esta gran contradicción: aguantar y dejar de lado a mi mente o rendirme y hacer le caso. Parando unos cuantos momentos para relajar, coger aire y fuerzas, conseguí alcanzar el objetivo de la sesión y de nuevo volver a experimentar las fantásticas sensaciones que da la cera a mi cuerpo.

Después de revivir estas sensaciones, tuve la oportunidad de vivirlas de nuevo en los pechos. Esta vez, utilice una vela de color. Quería experimentar si al ser cera tintada dolía más o no. La verdad es que la cera quemaba un poquito más, pero no mucho más. Y ese aumento pequeño de dolor aumentaba la reacción del cuerpo. Una gota de dolor era igual a una gota de placer. Los pechos buscaban la cera, la pelvis se elevaba buscando aquella fuente de placer que no se acercaba a él. En esta ocasión por un lado viví frustración, deseaba que la cera se acercara al sexo, pero por otro lado estaba disfrutando de aquel momento. Mirando como gota tras gota los pechos se iban cubriendo de cera verde, primero rodeando el pezón y por ultimo cubriéndolo del todo.
Aquello era una locura de sensaciones: excitación, relajación y frustración. Hoy después de revivir las experiencias con la cera, me pregunto: ¿Cómo se puede llegar a sentir tantas cosas juntas y además contradictorias?  

dissabte, 8 de febrer de 2014

LAS TAREAS Y EL AZAR

Soy una persona a la que le gusta bastante controlar la situación y saber lo que va a ocurrir en cada momento. Sé que eso es algo bastante difícil, porque siempre puede pasar algo que no estaba planeado. Pero en general soy una chica que planea su día a día, que organiza las cosas y frente a algo inesperado me pongo bastante nerviosa.
Esa faceta mía, la he aprendido a controlar en el mundo BDSM, pero no siempre es fácil. En general mi Amo siempre me anticipa la tarea que tendré que realizar y eso me ayuda a planificar y asimilar lo que tendré que hacer. Saber lo que va a pasar me ayuda a estar más relajada y a disfrutar más del momento y de mi entrega.

Pero esta vez mi Amo me tenía una grata sorpresa. Hace días, me propuso un juego donde intervenía el azar. El juego concisita en preparar tres grupos de papelitos. En el primer grupo tenia que escribir los cuatro instrumentos de azotes: mano, pala, fusta y gato de colas. En el segundo grupo, cuatro partes del cuerpo: culo, sexo, espalda y pecho. Y en el tercero, y ultimo grupo, cantidades de seis en seis, es decir 6, 12, 18 y 24. Y después de la tanda de azotes, al terminar, tenia que masturbarme dos veces, una con penetración simple y la otra con doble penetración.

Después de leer las instrucciones viví una mezcla de sensaciones bastante contradictorias entre ellas. Por un lado sentí: 


emoción


miedo
excitación
nervios
Encontré la tare divertida y diferente. El azar entraba en mi vida y tendría que aprender a controlar la incertidumbre no saber con exactitud lo que tendré que hacer. Al salir del trabajo, solo al recordar que tenia que realizar la tarea ya me ponía tensa, sabia que serian azotes pero no sabia ni zona, ni cuanto ni con que.
Con el poco tiempo que llevo en este mundo, he aprendido que ya no soy yo la que controla las situaciones, pero en general siempre sé lo que tendré que realizar y eso me permite mentalizarme y prepararme mentalmente. Este juego, no me lo permitía, porque no sabría lo que tendría que hacer hasta que sacara los papeles. Por lo tanto la tensión aumentaba.

El primer contacto con el juego fue una gran experiencia llena de sensaciones: nervios mezclados con excitación. Tensión mezclada con relajación mientras asimilaba lo que el azar tenía preparado para mí. Y finalmente, después de la tarea un mar de lágrimas que me ayudaba a liberarme de todo lo sentido: tensión, excitación, emoción y muchos nervios. Toda esa batalla de sensaciones me permitió descubrir que los nervios activan más mi cuerpo. Que la tensión aumenta la intensidad de los orgasmos y que mi capacidad de acción – reacción es más rápida de lo que pensaba.

A medida que iban pasando los días, aprendí algo nuevo. Aprendí que con trabajo y paciencia la incertidumbre que me provoca los desconocido lo puedo transformar en emoción y excitación. Y a la vez a saber relajarme frente las situaciones que no puedo controlar. Y eso también implica las sesiones en que mi Amo me cubre los ojos. Estoy segura que después de esa experiencia lo sabre llevar mucho mejor. Porque aunque una tarea no tiene nada que ver con lo otro, este juego del azar y estar con los ojos cubiertos o con la orden de no abrirlos, me provocan las mismas sensaciones, porque en las dos situaciones, no puedo ni controlar ni preveer.

Pero la lección aprendida en esta semana intensa, en que cada día tuve una sorpresa, no solo la puedo aplicar en las sesiones bdsm, sino también en mi día a día. Si algo nuevo he aprendido, es que en esta vida hay situación que no se pueden controlar y con esta tarea ahora, soy un poco más capaz de canalizar los nervios que este tipo de situaciones me provocan y poder ser un poquito más feliz.


En definitiva, ya no solo soy capaz de canalizar el dolor en placer, sino también los nervios en excitación y relajación. ¿Esta cambiando algo en mi interior?

dissabte, 1 de febrer de 2014

OTROS DÍAS A TU LADO (parte 2)

Después hay las sesiones sofá. Estas sesiones son las que más me descuadran y a la vez las que más me gustan. Estar cómodamente sentada, o tirada en el sofá y de golpe y porrazo: “En posición”. Rápidamente reacciono: de rodillas, piernas abiertas y brazos detrás de la cabeza, ofreciéndome a mi Amo. Creo que reacciono rápidamente porque mis movimiento son rápidos, pero con la mirada de mi Amo estoy esperando me ponga muy nerviosa, mi movimientos se vuelven torpes y me entra la risilla nerviosa, me viene la vergüenza y la lentitud. Automáticamente empiezan las órdenes: ¡Acaríciate suavemente!, ¡Mírame!, ¡Diez azotes en el sexo!,… una detrás de otra. Subiendo mi excitación, muriéndome de ganas de sentir tus manos, de que me toques, de que mes uses, pero solo oigo tu voz y siento tu mirada, son mis manos las que me acarician. Me miras, te miro. Intento provocarte un poco con la mirada, con una sonrisa,… para que te levantes y vengas, pero no funciona. De ti solo logro sacarte ordenes para que te entregue todo mi placer, miradas llenas de lujuria y algún que otro azote doloroso en el sexo. Pero nada más. ¡OH! Como me matan esas sesiones.

En estas sesiones eso es lo que más me cuesta controlar, quererte y no tenerte.

Y finalmente hay las sesiones públicas. Si las otras las disfruto pero me ponen nerviosa y en situación. Estas no me disgustan pero…no sé como describirlo, ¿Las odio?, ¿Me ponen enferma?, ¿Me gustan?...no lo sé, aún no tengo del todo claro lo que siento con ellas. Lo que si sé es que me incomodan y aún no las se sobrellevar. Pero por otro lado sé que lo tengo que hacer. Contradicción. Esta es mi gran definición. Soy la señorita contradicción.
Durante los días junto a mi Amo, viví dos sesiones de estas. Una a mi llegada y otra en mi regreso. La tarea consistía en lograr tres orgasmos durante el viaje en coche de ida y dos durante el viaje de vuelta. Hasta aquí no habría ningún problema, si no fuera que el coche era conducido por una tercera persona, que sabe muy bien que tipo de relación tenemos mi Amo y yo, pero eso no deja que yo no me sienta menos cohibida el tener que realizar este tipo de sesiones. Por supuesto que las disfruto, y saber que mi Amo también aumenta esta sensación, pero mientras dura la experiencia no puedo dejar de pensar: “por favor que no se gire”, “por favor que no me hable”,…porque claro entre que yo ya estoy nerviosa por la tarea, y encima tener que controlar mis gemidos, ya si me habla y la tengo que responder con la voz entre cortada…
Pero como todas, con mas o menos éxitos logro resolver la tarea y llevarla hasta al final, pero estas son las que mas me cuestan, las que aun me ponen en situación de “joder…no me pidas eso” (este es nuestro secreto, no se lo digas a mi Amo).

En definitiva fueron unos días llenos de retos que logre superar con éxito. Llenos de grandes emociones vividas que al poder hablar, escribir y expresar me ayudaban a relajarme, pero no sin antes dejar salir toda la emoción vivida y contenida en lagrimas. Estoy creciendo y eso me gusta.
Asi que como siempre…muchas gracias por todo.   

OTROS DÍAS A TU LADO (parte 1)

Primero de todo, como hago últimamente pedir disculpas por no escribir tan a menudo. El tiempo no me lo permite tanto como me gustaría, pero algún día eso cambiara.

Durante las fiestas navideñas pude estar de nuevo unos días junto a mi Amo. Para mi eso es mágico y solo pensarlo me emociono y me siento más feliz que siempre.

Los primeros días del encuentro no son fáciles, porque parece que todo lo aprendido con sangre y sudor: controlar mi placer, ser usada con mi Amo quiera, aceptar que no siempre podré llegar al orgasmo,… es como si todo eso desapareciera. Mi deseo de ser usada y tocada por ti es tan grande que es como si mi autocontrol desapareciera, aunque pasado los dos primeros días todo ese control vuelve a mi.

En estos días, después de mucho tiempo volví a sentir el cinturón, mi amigo. Esta vez vino con más fuerza, con mucho más dolor y con mucho más placer. Los primeros contactos no fueron fáciles, es como si hubiera olvidado lo que sentía cuando el cinturón golpeaba mi piel, mi resistencia disminuya y mis lágrimas crecían. Pero no por eso me rendí, fui capaz de canalizar el dolor que sentía en placer para poder entregártelo. Azotes fuertes, azotes que me llenaban de sentimientos contradictorios pero que fui capaz de resistir y saborear para nuestro disfrute.
Las sesiones fueron intensas. Me gusta todo de las sesiones: la voz dura de mi Amo, la mezcla de penetraciones y azotes, los momentos de agradecimiento, de recuperación. Cada momento es distinto y cada momento nos une más.

Pero para mí, las mejores sesiones llegan de buena mañana. Las sesiones madrugadoras, que digo yo. Estas empiezan con “en posición” Aún media dormida, controlando mi lengua para que no se me escape un “¿Ahora? ¿Que pasa?”, me coloco en posición. Me lo dejaste mi claro, si esa frase se escapaba de mi boca recibiría un merecido castigo, y eso es lo ultimo que quiero, porque aunque con el tiempo he comprendido que los castigos son buenos para mejorar, no puedo dejar de sentirme mal. Frente un castigo me siento que estoy fallando a mi Amo y eso no me gusta.

Estas sesiones empiezan con unos fuertes azotes para activarme, no hay pausa entre ellos. Y a medida que pasan las mañanas se hacen más dolorosos, porque evidentemente la zona que recibe, el culo, no tiene tiempo para recuperarse. Y a la vez, cada mañana aparecen más rápido las lagrimas de dolor, esas lagrimas que después de ser usada, tu mi Amo, te bebes. Después de una buena tanda de azotes placenteros, llega el momento de seguir ofreciéndome como te mereces para que me puedas usar, cuando llegaba este momento el primer pensamiento que se cruzaba por mi mente era: “por favor que me deje terminar” El miedo, por así decirlo, de que no tuviera el permiso de explotar aumentaba mi placer, mi excitación y eso a la vez complicaba el autocontrol.
Y al igual que con el paso de los días, los azotes son más difíciles de resistir, también llegaba algún día que me sentía con pocas fuerzas para aguantar, tenia la sensación que perdía el control del cuerpo que le pertenece a mi Amo, y entre el miedo a explotar cuando no toca y el miedo a no poder explotar, mi excitación crecía por momentos. Dicho de otra forma, en mi interior cada mañana había una bomba de relojería.
Pero lo logré. Logré no pedirte que pararas en ningún momento durante los azotes, lo sé, eres tu quien mandas y decides, pero en algunos momentos me sentía incapaz de continuar, hasta que sentía tu voz diciéndome “Muy bien mi putita, me gusta”. Al sentirlas me daban fuerzas para seguir y no tirar la toalla. Para seguir entregándome a ti con orgullo y felicidad hasta que tu creías necesario. Después llegaba mi pequeño momento. El momento de sentir tus abrazos, de dejar fluir las lagrimas, para relajarme y saborear todo lo vivido. Un pequeño momento que me permites compartir contigo. 
Siempre he pensado, que después de una sesión es necesario poder disponer del pequeño momento de la sumisa, el momento en que vuelve en ti, el momento en el que el Amo te dedica unos minutos a mimarte y a quererte. Minutos que te ayudan a relajarte y a sentirte mucho mejor de lo que ya te sentías. Para acto seguido seguir con nuestras obligaciones: atender a tu Amo.