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dijous, 21 de gener del 2016

FANTASÍA 2

¡AQUÍ MANDO YO!

Empieza el día en la tienda. Misión de hoy encontrar a hombre, Amos, que quieran usarme a mi antojo por así decirlo. Entra el primer cliente. La tienda está vacía. Me acerco a él despacio y sigilosamente.  Le doy suavemente en el hombre “perdone” al girarse frente a él estoy yo abriéndome el vestido y mostrándome con un sencillo tanga. “¿Quiere usted usarme a mi antojo?” El hombre no sabe cómo reaccionar. No hace nada más que mirar arriba y abajo. Quiere tocarme pero no se atreve. Mirándolo fijamente a los ojos, le agarro sus manos y las pongo encima de mis tetas. Tócalas. Azótalas. Le guio hasta el pezón…pellízcalos. Lo voy guiando y dando indicaciones. Poco a poco se va dejando. Más fuerte, aprieta, estira fuerte. Poco a poco voy reaccionando, le agarro una mano y la llevo en mi coño. Lo ves, me encanta, con el dolor mi cuerpo reacciona. Y me gusta que me azotes. Me giro, me bajo el tanga, me pongo bocabajo encima de una mesa y le alargo un cinturón. Azote fuerte Señor. No dude. Con cada azote se me escapa un gemido, un grito de dolor, un grito de placer. El cuerpo se empieza a mover sin control, necesito más. Follame Señor. Con fuerza. El desconocido ni lo dudo, se desabrocha la bragueta y con fuerza me penetra, me usa con fuerza, estoy a su merecer. Noto como suba el orgasmo, no lo puedo controlar más… ¿Señor voy a correrme, me dejas? No, nena, aguanta un poco más. Yo aún necesito más. De acuerdo Señor. Él sigue usándome, cada vez con más fuerza, noto como se va hinchando en mi interior, como está a punto de explotar y de repente… ¡YA! Los dos nos liberamos. Me levanto. Lo vuelvo a mirar…gracias por satisfacerme. Ha sido un placer. Le doy un suave beso en los labios, me arreglo y me voy. Cierre la puerta al salir por favor.
Dos horas más tarde entra él. Sé cuál es su ambiente. Sé por dónde se mueve, es de mis mismos gustos y sé que le gusta ir a la mazmorra. No he ido nunca y quiero que me lleve. En cuanto la tienda se queda vacía. Me acerco a la puerta, la cierro. Vuelvo a ponerme el uniforme de sumisa, me acerco a él. Me abro el vestido y…Señor…quiero que me lleves a tu mazmorra y me uses. Quiero ser atada. Me gusta que torturen mis pezones. Que me azoten y me follen como a una buena puta. ¿Te apetece? Por supuesto que si puta. Te recojo al salir del trabajo y te quiero con tacones y cómo vas ahora mismo. Quiero que pasen las horas rápido. Y así es. Tic, tac, pasan las horas volando y sin dudarlo me pongo el uniforme de puta, me calzo unos tacones y salgo a fuera a esperarlo. Pasan los minutos y no llega. No puedo dejar de preguntarme dónde puede estar. Cada vez va oscureciendo y casi no hay nadie en la calle. Se acerca alguien. Es él. Quiero contratar tus servicios puta. Empieza a tocarme en medio de la calle, eso no es lo que habíamos acordado, pero me gusta. Sigue. Hoy soy tu puta y me has contratado. Me paga por los servicios y me lleva a su coche. Como buena puta y sumisa que eres, sabes que debes ir sin bragas. Quítatelas y siéntete como debe ser. Con el culo tocando el asiento. Sin dudar lo hago. Me cubra los ojos con una venda. Dime puta, que quieres que haga contigo. Quiero probar el potro. Quiero que me azotes. Quiero que me hagas disfrutar y yo a ti Señor. Será un placer. Algo más Puta, es ahora o nunca. Quiero a otro jugador. Al otro cliente de la tienda que viene a menudo contigo. De acuerdo, trato hecho.  
Llegamos a la mazmorra. Lo sé porque el coche se ha parado. Me indica que baje de él, me coge de la mano y me dejo guiar. No veo nada. Tócame por favor. No lo duda y lo hace. Me quita el vestido. Así iras todas la noche. Desnuda, accesible en todo momento. Mi amigo está a tu lado. Solo te usaremos nosotros pero no te prometo que nadie nos mire. Quiero que me quites la venda. No puta, tú ya has tenido tu tiempo de pedir. En toda la noche solo sentirás a través de los otros sentido no podrás ver nada. No sé si me gusta esta cláusula, pero me dejo llevar. Me dejo guiar por sus manos, por sus palabras. Me tumba en lo que debe ser el potro y me ata de pies y manos tal y como yo le había pedido. CERA. No dice nada más. Empiezo a notar como caen las gotas por mi espalda. Cada gota quema, duele y da placer. Gota a gota voy humedeciéndome. Noto como las gotas van resbalado por la espada dirigiéndose al ano. Soy consciente de que dolerá. Empiezo a concentrarme pero de repente noto algo que se cuela dentro de él. Es el amigo, el otro cliente. Empieza a usarme con fuerza, primero entra un dedo, luego otro y otro. Hasta que se me escapa un grito de dolor. Tres! Solo tres, por favor. Le grito. De acuerdo. El dolor de la cera empieza a mezclarse con el placer de la penetración anal. Me estoy volviendo loca. No pudo moverme. Me gusta. Más por favor. No paréis. Tranquila puta, aún no hemos terminado contigo. Puede correrte cuando quieras. Disfruta del potro. Lo aguanto al máximo pero ya no puedo más y me dejo llevar. Exploto. Ha sido la leche. Escucho aplausos. Eso quiere decir que tenemos espectadores. Y deduzco que les ha gustado. FUSTA. Sin tiempo a reponerme empiezan los azotes en el culo. Son dos fustas. Van compensadas, primero una y después de la otra. No tengo tiempo a procesar. Son azotes fuertes, escucho como gimen al azotarme. De repente paran. Los dos se rozan conmigo, duele, pero a la vez me sirve para saber lo que les provoco. Eso me excita mucho más. Folladme por favor. A eso vamos, vamos a follarte los dos como la puta que eres. Siento como se desabrochan. Uno me penetra con la polla, el otro mete dos dedos. No sé si aguantare esa sensación. Es muy intensa, muy dolorosa, pero a la vez me encanta. Quiero más. Me usan con fuerza, sin piedad. Fuerte  seguido. Noto como la polla se hincha. Y al rato explota dentro de mí. Sus gemidos, sentir su leche en mi interior aumenta mi placer, pero el orgasmo aún no ha salido. Necesito más y lo saben. Se cambian los papeles, ahora es el otro quien me penetra con su polla y el primero con los dedos. Hacen el mismo juego. Igual de rápido, igual de fuerte. Empiezo a perder el sentido. Me voy…no puedo más. Aguanta una poco puta. Nos iremos juntos. Contamos 10. Escucho como el público empieza a contar. 10…9…8…7…6…5…4…3…2…1 y… ¡boom!!! Gracias, puta por esta noche. Son las últimas palabras que escucho. Cuando abro los ojos estoy tendida en mi cama. Desnuda y con unas manos masajeándome las zonas atadas y otras dos masajeándome la espalda y el culo. Vuelvo a dormirme con una sonrisa.


Empieza un nuevo día en la tienda. ¿Con quién jugare hoy? Estoy ansiosa. Deseo que entre alguien que me llame la atención. Hoy me apetece que sea suave. Que me coman el coño y jueguen con mis tetas. Pasan las horas y no entra nadie interesante. Hay que no tendré jugador.  Mamas, niños. Señores,…todos entran con prisas. Pasan las horas… se acerca el momento del cierre y…nada. Hoy parece que no toca jugar. El día ha terminado y no ha entrado ningún cliente que encontrara interesante para la fantasía. En otra ocasión será. 

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